Lesiones comunes en el corredor: FASCITIS PLANTAR

En los últimos tiempos ha aumentado considerablemente el número de corredores, ya que es un deporte muy accesible, no requiere gran cantidad de tiempo ni una importante inversión en material. Además, cada vez existen más eventos populares que hacen que corredores amateurs se aventuren a participar.

Sin embargo, aunque la práctica deportiva es beneficiosa, hacerlo de forma desmedida puede generar repercusiones sobre la salud del corredor. Una escasa preparación a la hora de afrontar un evento, una técnica de carrera incorrecta o un calzado inadecuado pueden ser fuente potencial de lesión.

Una de las lesiones más comunes es la fascitis plantar, se percibe mediante dolor en el talón. Es debida a la inflamación de la fascia plantar, una banda gruesa de tejido que abarca la planta del pie y conecta el calcáneo con los dedos. Suele originarse por un exceso de tensión sobre todo a nivel de su inserción en el talón donde se da la mayor parte de la sintomatología, aunque también se puede desencadenar en su parte central, bajo el arco plantar.

Comúnmente causa dolor punzante que suele aparecer con los primeros pasos en la mañana. A medida que se aumenta la actividad y la región se flexibiliza el dolor normalmente disminuye, aunque suele retornar después de largos periodos en posiciones mantenidas, tanto de pie como sentado o tumbado.

La causa principal suele ser una sobrecarga de la región, o bien por un excesivo impacto repetitivo o por una sobretensión en la cadena muscular posterior, principalmente en gemelo y sóleo. Su tratamiento es conservador, se ha de regular la carga de entrenamiento o actividad, hacer uso de crioterapia local y tratamiento de fisioterapia. También puede ser beneficioso el uso de plantillas, pero siempre bajo la prescripción de un podólogo tras realizar un estudio de la pisada.

Para evitar este tipo de lesiones, hemos de tener en cuenta diferentes aspectos a la hora de empezar a correr o prepara una prueba. La primera y de lo más importante es planificar el entrenamiento acorde a nuestras capacidades, plantear objetivos asequibles para poder alcanzarlos sin que nuestro cuerpo sufra en exceso.

Además, hemos de intentar correr por terrenos preferiblemente blandos, como tierra, césped o pista de atletismo. Elegir un calzado adecuado y realizar ejercicios de fuerza y técnica de carrera para así preparar nuestro cuerpo ante el esfuerzo.

Equipo FisiosAD

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